Capicúa | La comunicación transforma y potencia la realidad
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La comunicación transforma y potencia la realidad

La comunicación transforma y potencia la realidad

Una mañana temprano estaba llevando a mi hija a su escuelita cuando nos cruzamos por primera vez. Fue amor a primera vista. O amor a primera oída. Fue hace dos años. El chipero iba en moto con su canasta acomodada atrás y adelante iba el parlante despidiendo en un sonido limpio las palabras clave de cualquier chipero, pero esta vez distorsionadas en su terminación por música electrónica. Chi chi chi pa pa pa… Chi chi chi pa pa pa…chipa almidóooooon (tunchi tunchi tunchi tunchi) oh  oh  oh alimodóooooon… uoh oh ohhhh…chipa so’ooooooo…

Me reí por la genialidad, me bajé del coche a felicitarle, grabarle y, lo que más le importaba a él, comprarle dos chipa so’o. Cuando comí todo pensé en la potencialidad de su fórmula de venta, porque su producto era delicioso, y a continuación pensé en el desamparo de aquellos chiperos a pie que van arengando a voz en cuello su producto o el de aquellos chiperos que recorren en Hilux por los barrios y van diciendo Barréro… Barréro… y nada más.

Le conté a mi esposa y le hice escuchar la grabación y se mató de risa. Desde entonces escuché muchas veces al chipero recorrer barrio Sajonia, levantando miradas y risas por la genial ocurrencia.

En una obra 20 obreros asomaron sus cabezas para mirarle pasar y empezaron a reír en masa. Compraron en masa. Cuando se fue el chipero y tragaron toda la chipa empezaron a imitar la parte que dice “So’oooooo oh oh oh…”. Otra siesta varios de ellos trataban de reproducir igualito todo la pieza.

Otro día nuestro chipero logró lo que no logra ninguno de los sucesivos intendentes con una cuadrilla de la Essap, que dejó de romper el asfalto y enternecerse. Uno de ellos quedó cantando la parte de Oh oh oh… pero aflautando y suavizando su timbre para regalo de sus compañeros.

Otro día un cuidacoches del Palacio me dio los buenos días después de cantar la parte “chi chi chi pa pa pa…chi chi chi pa pa pa”.

Después vi un video en youtube donde dos adolescentes de barrios populares se grabaron bailando sensualmente mientras el chipero pasaba.   Y varios otros videos en youtube vaciaron de audio algunas escenas de Los Simpsons para agregarle el audio del chipero. Otro video le grabó a un auto chilere vendiendo chipa con la misma melodía en el centro capitalino…

Cuando en un taller de comunicación popular hice escuchar a los y las adolescentes participantes el audio, estallaron de gloria.

Después vi que al chipero le hacían una nota en Diario Crónica.

Dejando de lado la parte hilarante de nuestra historia, el ejemplo nos sirve a profesionales de la comunicación de cómo la comunicación, en este caso un audio, puede cambiar la realidad, en este caso a un trabajador popular.

Acá les dejo el audio:

 

IMAGEN: microfusa

 

 

 

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